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¿Se caerá el pacto?

Fuente: Boletín de la Jiménez
Intersindical de Trabajadores de Iquique
N° 27 - Domingo 17 de noviembre de 2019

Gran rechazo al acuerdo de entre gallos y medianoche

El acuerdo cocinado no tiene gran aceptación más allá de los empresarios. 

Si permanecen los altos quórums de la convención y la forma de elegir sus integrantes, su implementación se dificultará.

Hasta el momento, hay un fuerte rechazo por parte de un importante segmento de la ciudadanía al carácter que tendrá la Convención Constitucional, en especial al quórum que se necesitará para aprobar alguna materia. 

También se cuestiona el sistema de elección de sus integrantes, el que se efectuará de acuerdo a la normativa de la elección de diputados, ya que el número de distritos e integrantes será igual al de la cámara: 155 constituyentes. 

Aún no se ha aclarado el rol de los partidos políticos, pero si fueran estos el instrumento por el cual se promoverá una candidatura, existiendo la posibilidad de pactos, la convención constituyente repetirá la actual correlación de fuerzas en la cámara baja del congreso. 

Es impresentable. Además, nadie sabe cómo participarán los pueblos originarios.

Estas dudas, más otras que brotan, repercuten negativamente en la aceptación del acuerdo, ya que todo se desarrollará mientras Piñera ejerce la presidencia. 

A la vez, el carácter de la convención es discutible, ya que de antemano se le fijan elementos reglamentarios, cuando esta debería ser soberana. 

Además, el Congreso seguirá en funciones pero ¿para qué?, ¿para continuar aprobando proyectos de ley?

Un factor en la negociación de la medianoche que provoca alto rechazo, fue la forma en que ésta se generó y la fantasía que de ella surge, tratando de introducir cierta épica a un sucio contubernio. 

Es sorprendente el poco pudor de los congresistas, corruptos y sonrientes, abrazándose porque, supuestamente, reingresaban a las canchas. 

Las víctimas, los jóvenes que lucharon, los nuevos presos políticos, las casas allanadas, no importaban, “estaba de vuelta la política”.

Así y todo, la cuestión central es qué va a hacer el pueblo autoconvocado. A riesgo de esquematizar, tiene tres opciones.

  1. Transformar en fuerza política territorial su potencial de lucha, sin abandonar la calle y, lo más importante, seguir incidiendo en los acontecimientos, porque de aquí al 7 de abril no está todo dicho.
  2. Participar de lleno en el proceso plebiscitario, bajo las actuales reglas, lo que significará desmovilizarse.
  3. No participar del plebiscito y continuar la lucha independiente de lo que acuerden las élites, cuestión que aún nadie puede decidir, al menos, sin luchar.

Convención Constitucional: ¿asamblea tutelada?


La diferencia entre denominar asamblea constituyente o convención constitucional, a la instancia que elaborará la nueva constitución, no es algo menor. 

Muchos dicen que es lo mismo. ¿Es tan así? 

Lo cierto es que debe analizarse en términos políticos y en su totalidad, no sólo gramatical o jurídicamente. 

En este sentido, de inmediato surge la cuestión acerca de los quórums, ¿acaso no es soberana la Convención Constitucional para establecer sus propios quórums? Y si se constituyera con carácter constituyente ¿debería estar por sobre el congreso?

Los medios de comunicación han mostrado abiertamente la forma en que Piñera ha intervenido en el acuerdo ¿Será neutral durante la Convención? ¿Es garantía de ecuanimidad? 

Entonces si el gobierno y el congreso permanecen activos nadie garantiza que la Convención funcionará de manera independiente.


La UDI está feliz con los dos tercios


Es increíble que Juan Antonio Coloma, un adorador de Pinochet y cómplice de todas las atrocidades efectuadas por la Dictadura, haya estado en el centro del acuerdo de la medianoche del jueves pasado. 

En su afán por buscar héroes, los medios de derecha le atribuyen ser, junto a Boric, el artífice del acuerdo. 

Reforzando dicha línea, la Tercera de ayer intenta elevarlo a la altura de héroe y le concede una larga entrevista, que más allá de los lugares comunes, sirve para denotar algo concluyente. En efecto, en sus declaraciones Coloma aclara la relevancia que tiene para su sector el tema de los quórums. 

Así declara:
“Respecto a lo otro (quórums de 2/3) obviamente que es un resguardo. Pero no es un resguardo de A, B o C. Es un resguardo de buscar racionalidades y buscar acuerdos. Y eso creo que es bueno, no es malo.”

Pero además, entrega otra joyita:
“RN tenía muchas ideas, Evópoli aportó harto en otras materias. Y todo eso con la redacción de la Ena (von Baer) que le rindo homenaje por su calidad notable"

Ena Von Baer, la senadora UDI, involucrada en el caso “Pentagate” e investigada por Impuestos Internos por fraude tributario, participó en la redacción del acuerdo!!!

Sobran las palabras.


¿Es igual la negocia de hoy a la de 1989?

A mediados de 1989 hubo una negociación entre el pinochetismo y la Concertación que marcó los últimos 30 años del país. El ministro Carlos Cáceres encabezó la delegación del Dictador y Edgardo Boeninger a sus entonces opositores. El resultado fue una transición a la democracia que nunca terminó, ya que mantuvo las principales vigas de la Dictadura y creó una nueva élite.

En la nueva situación política, abierta a partir del 18 de octubre, muchas personas plantearon la necesidad de otro pacto social y, aparentemente, la negocia del jueves pasado sería su concreción. 

Inclusive, sus contrarios parafrasean a Marx señalando que “lo de 1989 fue una tragedia, pero lo del 2019 es una farsa”.

Lo primero que habría que señalar es que si bien la negociación con Pinochet fue un éxito, la que pretenden efectuar sus herederos como los sucesores de Boeninger, no necesariamente va a llegar a buen puerto.

En primer lugar, lo más decidor es que no está Pinochet, ni la CNI, por el contrario existe Puntapeuco.

En segundo término, la Iglesia Católica, puntal de dicha negociación hoy está “out side”, ni el actual Papa es un ultraderechista como lo fue Juan Pablo Segundo.

En tercer lugar, ninguna coalición política mueve masas. En 1989, la Concertación chasqueaba los dedos y reunía 300 mil personas en Santiago. Hoy eso es imposible.

En cuarto lugar, la embajada de Estados Unidos no tiene la misma influencia y el Estado Profundo está dividido entre globalistas versus nacionalistas-industrialistas.

Finalmente, la lucha nace del pueblo autoconvocado, alejado del esquema comando ejecución de los partidos tradicionales y no se puede controlar cupularmente.

Estas diferencias, y otras, amenazan al acuerdo cocinado y es probable que sus gestores estén cantando victoria antes de tiempo. No sería la primera vez en estos días.

Constituir una fuerza política organizada a partir de las asambleas y cabildos territoriales


En la actual movilización no hay una dirección centralizada, a pesar de que los de siempre pretenden controlarla, pero es evidente que el potencial desatado surgió desde las bases y lo determinante es si podrá convertirse en fuerza que plantee una alternativa de sociedad. 

El bosquejo de las ideas ya está elaborado sobre la base de las plataformas levantadas durante mucho tiempo atrás. 

Será a partir de la consolidación de las asambleas y cabildos territoriales, que actúen estructuradamente, que no sean reuniones transitorias y permanezcan en el tiempo, que se podrá constituir una fuerza coordinada que pueda imponerse en la actual situación política. 

Además, esta fuerza permitirá oponerse de manera efectiva al acuerdo y torcerle la mano a las elites corruptas.




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