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Hay huelgas generales y huelgas generales

Fuente: Boletín de la Jiménez
Intersindical de Trabajadores de Iquique
N° 32 Viernes 29 de noviembre de 2019



El carácter de una paralización de actividades se determina por sus objetivos y se evalúa según el cumplimiento de tales propósitos.

Cuando se convoca a una huelga general debe tenerse muy en claro cuál es el fin que persigue.

Es un instrumento esencialmente político, por mucho que tenga objetivos económicos, ya que al afectar la actividad normal de un país, debe enfrentarse indefectiblemente al Estado y será su resultado lo que definirá la fuerza con que cada uno de los participantes enfrentará el periodo post paralización.

Existen dos tipos de huelga general, la economicista que busca mejorar la calidad de vida con un alza salarial, mejoras sociales o frenar alguna medida que lesione la subsistencia de un sector popular como el alza de precios de los productos básicos.

El otro tipo de huelga general surge en las crisis políticas y busca una variación en el poder del Estado, utilizándola como el detonador para cambiar una directriz del ejecutivo, desplazar el gobierno o la destitución del bloque social dominante.

Ambos tipos de movilizaciones se enfrentan generalmente al aparato estatal, sobre todo el represivo y judicial, y la forma en que se desarrollan, la adhesión lograda y la respuesta gubernamental determinan su carácter, su dimensión y desarrollo.

Una de las condiciones de la huelga general es su relativa extensión y aquellas que buscan un cambio político generalmente son indefinidas.

Con relación a las dos huelgas generales convocadas por la Mesa de Unidad Social, MUS, la gran interrogante es descifrar, más allá de las consignas, si sus objetivos fueron económicos o políticos.

Si bien se denomina huelga general a las movilizaciones efectuadas el 12 y 26 de noviembre, su corta duración se acerca a lo entendido como paro general y, fuera de sus logros, hubo dos escenarios que se desarrollaron en forma paralela.

Primero, fue la actividad sindical que concentró su accionar en la paralización productiva y, segundo, la agitación callejera de sectores populares y juveniles, que radicalizaron la movilización dándole un carácter de ruptura, de lo contrario, todo se hubiera reducido a simples marchas por las ciudades, ya que a excepción del sector público y portuario, no hubo paro productivo en el resto del país. 

La movilización colectiva no circuló por la agitación callejera.

La MUS afrontó las huelgas generales como un paro economicista, aunque ambas se politizaron.

Su carácter reivindicativo es congruente con el diálogo con el ministro Blumel, porque buscan mejoras al interior del modelo.

Los dirigentes dicen que no fueron a negociar, pero en concreto si lo hicieron, ya que presentaron un paquete de demandas, por eso el gobierno dice que fue “una buena reunión”. 
Un hecho político que favoreció a Piñera, aunque pareciera que no se comprende esto último.


Los líderes de la MUS no pueden convocar a huelgas generales intramodelo en momentos en que el neoliberalismo se muere y está a la orden del día su reemplazo, lo que es un factor político.

No tienen otra alternativa que llamar a una huelga general para que cambie el modelo político y económico, enfrentándose al Estado o serán fagocitados en la maraña de la cocina.

La MUS no tiene la hegemonía del levantamiento social y si no convoca a la huelga general política, tarde o temprano otras estructuras lo harán, ya que para el pueblo no hay otro camino que democratizar la sociedad y dependerá de la élite dominante que la agonía del fracasado modelo se alargue innecesariamente. 

La responsabilidad de solucionar la crisis está en quienes la provocaron no en los que la padecen, pero urge una solución, el país no puede vivir eternamente en un estado excepcional.

Socialistas renovados al margen de la realidad


El sector renovado del PS, emitió una declaración pública en la que llaman a “cuidar la democracia”.

Coincidiendo con la estrategia del gobierno, separan a los chilenos en tres grupos: Unos, quienes protestan pacíficamente. Dos, “un amplio Chile que mira con preocupación la crisis y el caos y que en algún momento hará oír su voz”, asumen la teoría mercurial de la existencia de una mayoría silenciosa. Y tres, habría “una minoría que al amparo de las causas justas se ha dedicado al vandalismo y al pillaje”.

Señalan que “la izquierda democrática debe emprender una batalla ideológica, cultural y política contra esta amenaza (violencia y destrucción)”“que llevará a la instauración por las armas de un régimen dictatorial…”

Firman la nota ex personeros de los gobiernos concertacionistas como Ricardo Núñez, José Viera Gallo, Álvaro Briones, Juan Valdés, José Miguel Insulza, Marcelo Shilling, Hernán Vodanovic, Luigi Cioca Y Arturo Martínez, entre otro/as.

La tesis de estos ex funcionarios, la mayoría de la tercera edad y que gobernaron 24 de los treinta años post Pinochet, es contener la protesta popular bajo el miedo a una eventual dictadura militar. 

Sueñan con volver al poder para usufructuar de cargos junto a sus familiares, pero la gente se dio cuenta de que la élite política sólo desea mantener sus privilegios en un régimen que los tolera, en la medida que apoyan el modelo neoliberal. 

Patética quimera de quienes la historia ya dejó atrás, pero se resisten a aceptarlo.


La valentía a toda prueba

https://www.youtube.com/watch?v=4DzfJBtKNEc&feature=emb_logo


La exitosa cantante chilena Mon Laferte participó activamente en los inicios de la movilización social generalizada que se desarrolla en el país desde 18 de octubre. 

La artista nacional de mayor proyección en escenarios internacionales, obtuvo un premio Grammy Latino en el 2017 y en el 2019. Fue en la entrega de este último galardón en que dio a conocer su adhesión a la rebelión social. 

Durante la entrega leyó unos versos que decían: “Chile me dueles por dentro, me sangras por cada vena, me pesa cada cadena que te aprisiona por dentro”. 

En su paso por la alfombra roja, se desnudó parcialmente escribiendo en sus pechos: “En Chile torturan, violan y matan”. 

Jorge González, autor del tema emblemático de las protestas El baile de los que sobran, se refirió a la artista indicando: "Yo era un fan de Mon Laferte, ahora soy más fan. La encuentro muy valiente, porque tiene mucho que perder al ser una cantante pop, podría ser más careta, pero es del palo. Me siento muy orgulloso"


Otro fin de mes y todo sigue igual

Nadie se inmuta

El gobierno y los parlamentarios no cambian ni dan respuesta alguna a las demandas a pesar de las grandes movilizaciones. Pero la represión no cesa, al contrario, tiende a fortalecerse.

Diciembre se aproxima y en el país no se registra cambio alguno. Muchas personas creyeron, a comienzos de noviembre, que gobierno y parlamentarios intentarían satisfacer las demandas de la inmensa mayoría que protesta en las calles. Pero nada.

Continúan las AFP, los peajes, las pensiones no mejorarán, los servicios siguen igual de caros, a los parlamentarios nuevamente les depositarán suculentos sueldos, Piñera paralizado, la Cubillos apagando incendios con bencina, la Von Baer renacida, la DC igual, los socialistas renovados coinciden con Allamand. Está claro, los grupos dominantes no impulsarán cambio alguno.

Si alguien lee El Libero, Diario Financiero o el cuerpo B de El Mercurio, notará que los empresarios creen que el país retornará pronto a la normalidad y sus negocios remontarán. Ejecutivos de ENEL, la empresa que sube sin cesar la energía eléctrica en los hogares, apoyan el cambio constitucional. Qué ternura

Alfonso Swett en un momento dijo que los empresarios debían “meterse las manos a los bolsillos hasta que duela” lo que resultó una fanfarronada. Nunca han estado dispuestos a sacrificar algo. 

Entidades internacionales denuncian graves violaciones a los derechos humanos y el gobierno lo recibe “con dolor”, pero anuncia un proyecto para sacar los militares a la calle.

El delicado ministro Briones dice que “Chile está secuestrado por delincuentes y narcotraficantes”, pero en el congreso conversa con otros delincuentes de cuello y corbata.

Los empresarios y el gobierno no están dispuestos a cambiar un ápice del modelo y si las protestas continúan, reforzarán la represión en una irresponsable escalada. 

Esperan aislar a los “violentos”, aglutinar a gobiernistas y opositores en un nuevo bloque neoliberal y luego, atacar sin tregua, definiendo el conflicto por la fuerza. 

Piñera es sinónimo de desastre político.


Sindicato de trabajadores de Radio Bío Bío denuncia despidos en represalia por huelga legal




Justo en los momentos en que el sindicato de trabajadores de Radio Bío Bío ponía una denuncia por prácticas antisindicales contra la empresa de los hermanos Mosciatti, fue despedida una decena de trabajadores, la mitad de ellos integrantes del sindicato que mantuvo un heroica huelga entre el 30 de septiembre y el 14 de octubre, sin que los patrones accedieran a ninguna de sus peticiones. 

El periodista Oscar Cáceres, uno de los despedidos señaló vía twitter, “Siempre supe que denunciar prácticas antisindicales de los hermanos Mosciatti en Radio @biobio tendría consecuencias para quienes defendimos con justicia nuestros derechos laborales. Hoy se sido notificado de mi desvinculación junto a otros colegas, varios de ellos sindicalizados”.



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