Fuente: Boletín de la Jiménez
Intersindical de Trabajadores de Iquique
N° 39 Lunes 30 de diciembre de 2019
La disyuntiva del movimiento autoconvocado
Si en Iquique se votó a favor de una Asamblea Constituyente ¿se retrocederá el 26 de abril para decidir entre dos opciones de una Convención Constitucional que en los hechos fue rechazada?
Intersindical de Trabajadores de Iquique
N° 39 Lunes 30 de diciembre de 2019
La disyuntiva del movimiento autoconvocado
Si en Iquique se votó a favor de una Asamblea Constituyente ¿se retrocederá el 26 de abril para decidir entre dos opciones de una Convención Constitucional que en los hechos fue rechazada?
En menos de cuatro meses, las y los chilenos mayores de 18 años, participarán en un plebiscito en el que decidirán si el país tendrá una nueva constitución y, asimismo, si el mecanismo para discutirla y redactarla, es una Convención Constitucional compuesta totalmente por personas elegidas por sufragio universal o, en su efecto, una Convención Constitucional Mixta integrada en un 50% por ciudadanas y ciudadanos y la otra mitad por parlamentarios.
En la comuna de Iquique se supone que dicha disyuntiva ya fue resuelta en términos políticos en la consulta del domingo 15 de diciembre, evento en el que se decidió por una Nueva Constitución y que el mecanismo fuese una Asamblea Constituyente.
Eso significa que en términos concretos se rechazaron las dos alternativas que planteaban efectuar una Convención Constitucional.
Por mucho que la consulta no haya sido vinculante, su realización fue un hito político destacable, que comprobó lo que el pueblo de la comuna piensa soberanamente, por lo tanto, la situación se torna compleja debido a que la participación en el plebiscito del 26 de abril avalaría en los hechos que se apruebe, en cualquiera de sus dos formas, una opción que ya fue rechazada.
Un retroceso.
Pero, a su vez, el plebiscito de abril será el verdadero evento vinculante, por lo tanto, el factor que en el marco de la actual institucionalidad, decidirá si habrá una Nueva Constitución y el mecanismo de su elaboración.
Asimismo, si la crisis social y política que aqueja al país no se resuelve, la actual institucionalidad comenzará a resquebrajarse y la eventual Convención Constitucional a efectuarse probablemente en el 2021, no podrá restablecerla porque estará construida sobre una base inviable.
Tendremos años de incertidumbre y la única posibilidad de solucionar tan anómala situación es la construcción de una institucionalidad alternativa a partir de organismos creados desde la propia comunidad. No hay otra opción.
En tal sentido, la participación el 26 de abril pierde dramatismo. Con toda seguridad triunfará la opción a favor de una nueva constitución y con una convención con delegados totalmente elegidos.
Pero si el pueblo se auto convoca no sólo en lo referente a establecer un poder constituyente, sino en la creación de una red de instituciones alternativas, la Convención Constitucional sólo le servirá a la élite para mantenerse algún tiempo, pero nunca para resolver la crisis.
Empero, el desarrollo de este poder alternativo no surgirá de las alturas, sino de la base social, en los territorios y avanzando hacia el poder comunal.
La persistencia de la crisis social y política
En declaraciones de ayer, Piñera señaló que “lo peor de la crisis ya pasó” y la gente pensará que es otra de las tantas sandeces que habla. Sin embargo, sus palabras no se dirigen a al pueblo, sino que al empresariado, grupo social que se encuentra aterrado por la persistencia de la actual crisis.
Numerosas columnas publicadas en el Líbero, Diario Financiero, Pulso o el cuerpo B del El Mercurio, revelan sus opiniones, las que advierten el peligroso año que se les viene encima.
Lo relevante radica en que Piñera sólo mantiene la fidelidad de la clase empresarial y la élite política y policial que usufructúa del aparato de Estado.
Nadie, en su sano juicio, podría señalar que recuperó a los grupos medios o que sectores populares están silenciosamente apoyándolo.
En dicho sentido, el problema está en que con tan reducida base de apoyo, no puede implementar política alguna.
Con el correr del tiempo, aunque todavía difusas, los grupos sociales y políticos se están rearticulando sobre la base de cuatro estrategias para resolver la crisis.
En dicho marco, el problema del gobierno está en su extrema defensiva, que no le permite diseñar su propia salida, vale decir ni siquiera puede aplicar una de ellas.
Y ante tal situación, sólo le queda solidificar al pequeño, pero poderoso sector, que aún lo apoya.
Pero, la credibilidad se le agota y sus adherentes se asustan y se dividen, por lo que no le queda otra opción que enviarles mensajes de tranquilidad, aunque suenen medio ridículos
Si Piñera logra terminar su mandato, no será por su fortaleza, sino por la incapacidad de sus opositores.
Nuestros héroes de la Primera Línea
Escribe: Hugo Farías Moya 27/ 12/ 2019
Me he dado el tiempo para escribir sobre los jóvenes de la primera línea. No por dejación ni por indiferencia, sino todo lo contrario, no había encontrado las palabras adecuadas para describir la generosidad y el sacrificio de nuestros jóvenes héroes actuales. Mi señora Sandra me lo repite siempre y lo hablamos casi todos los días, sobre la valentía y la osadía de los jóvenes de la primera línea. Indudablemente nos han llenado de orgullo en estas grandes jornadas de protesta.
Ya hemos cumplido más de dos meses del estallido social en el “oasis”, cuando los jóvenes, una vez más, salieron a la calle a protestar contra el alza injustificada del pasaje del Metro. Veo las imágenes de las primeras evasiones del tren subterráneo con su grito de combate: “Evadir, no pagar, otra forma de luchar” en aquel 18 de octubre y no puedo evitar emocionarme. La respuesta del hasta hoy gobierno de facto fue la de siempre, la indiferencia primero y después la descalificación y la represión.
“Esta es delincuencia pura y dura”, dijo en esos primeros días el Subsecretario Rodrigo Ubilla.
La vocera de Piñera Cecilia Pérez, decía que: “esta es una horda de delincuentes” y así echándole más leña al fuego que se había prendido.
Mauricio Fredes, héroe Primera Línea
A dos meses de este estallido social ya van 15 mil detenidos, según cifras del gobierno y 22 mil, según cifras de organismos de DDHH.
Más de 300 personas con daño ocular. Vaya eufemismo para describir a quienes han perdido uno de sus ojos y quedaron tuertos por causa de los balines disparados por los Carabineros.
Además, un joven y una dueña de casa han quedado ciegos por balines y bombas lacrimógenas disparados a muy corta distancia directamente a sus cuerpos.
Vuelvo con nuestros jóvenes héroes de la primera línea. Después de aprobar la nueva ley anti encapuchados propuesta por el gobierno y que nuestros parlamentarios, incluso del Frente Amplio, se apuraron en legislar y que criminalizaba las protestas, hasta “el que baila pasa”, veo que a nuestros jóvenes los dejamos solos.
Ellos que recibían los perdigones, apagaban las bombas lacrimógenas, para que los adultos y nuestros ancianos pudieran protestar libremente. Para que los demás pudieran protestar con actos artísticos y otros tomando cervezas.
Ellos peleando solos, sin descanso y cuando eran detenidos los molían a palos sin ninguna misericordia. Eran los ninguneados del sistema, los del Sename, los de los barriales, de la pobla, de las esquinas. Eran aquellos que no tenían dignidad, los excluidos del sistema, los indeseables.
Aquellos que no tienen nada que perder, pero si mucho que ganar. Nunca se rendían, seguían luchando sin descanso. Siempre nos daban aliento a los mayores cuando estábamos a punto de claudicar.
Son y seguirán siendo los héroes de nuestro Chile. Son nuestros milicianos, nuestros guerrilleros, nuestro ejército rebelde, nuestros waichafes.
Ellos son los que cada día entregan su sangre, su esfuerzo y sacrificio.
Recuerdo una anécdota que retrata fielmente a nuestros combatientes de la primera línea. Cuando los Carabineros dejaron ciego al joven Gustavo Gatica en la plaza de La Dignidad, no podían sacarlo de ese lugar para llevarlo al hospital, porque seguían reprimiendo y disparando balines sin ninguna misericordia.
Sin embargo, se acercaron algunos jóvenes de la primera línea y le preguntaron a su hermano que estaba junto a él “¿qué pasa hermano? y este responde: que deben sacarlo urgentemente de ahí para llevarlo al hospital porque le habían disparado perdigones a la cara, que está muy grave y los pacos seguían disparando.
Dicho esto los combatientes le dijeron: ya hermano vamos, nosotros le abrimos el camino. Y así fue que se pusieron delante de los pacos como escudos humanos, recibiendo de todo, desde balines hasta bombas lacrimógenas y luchando con lo mínimo, piedras u otros objetos hasta hacer retroceder a los “valientes” Carabineros de Chile.
Debido a este combate desigual se pudo abrir una brecha por donde el joven Gustavo Gatica pudo salir de ese infierno y logró ser atendido en la posta Central.
Lamentablemente el resto de la historia es, por todos conocida. Los médicos que lo atendieron dijeron que con media hora antes le habrían salvado por lo menos un ojo.
Vuelvo a insistir con esto de nuestros jóvenes. Siento que nos han enseñado un camino de esperanza, de profunda generosidad y desprendimiento.
Cuando los veo en acción no dejo de emocionarme y siento que la semilla de la que hablara nuestro presidente Salvador Allende ha caído en tierra fértil.



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