Fuente: BOLETIN de la Jiménez
INTERSINDICAL DE TRABAJADORES DE IQUIQUE
Miércoles 30 de octubre de 2019
El nuevo gabinete refleja la estrategia de Piñera para superar la crisis política que vive el país. Insistirá en que la salida se efectúe ubicando como eje al gobierno y sobre la base de la defensa irrestricta del modelo, “chuteando” una resolución hacia las elecciones del 2021.
Para ello intentará:
1. Dividir la oposición atrayendo a los neoliberales de la Nueva Mayoría. 2. Aislar los focos de mayor agitación. 3. encauzar la protesta en los carriles pacifistas y de un falso diálogo y 5. Retomar la iniciativa aumentando el chorreo a cuenta del Estado con algunas dádivas del empresariado.
El acuerdo con los neoliberales de la Nueva Mayoría es crucial, ya que con ello creará prerrequisitos políticos para “pacificar” el país. Cosa esencial para salir del aislamiento político, ya que el desplome de las instituciones, como la Iglesia Católica u otras, no le permite recurrir a instancias intermedias. Sólo podría lograr algo de la delegación de las Naciones Unidas que se puede transformar en un salvavidas del deep state utilizando al bacheletismo.
Ese es el principal problema del gobierno, la crisis social se transformó en una crisis política, encontrándose aislado y con fisuras en su interior. Es incapaz de constituir un bloque que defienda el modelo político-económico pinochetista.
Además, internacionalmente, se desarrolla un cambio de época en el que EEUU ha reducido su influencia y se impone el multilateralismo. Las fuerzas transnacionales imperialistas no pueden ayudarlo, aunque quisiesen.
El gobierno deberá desarrollar una ingeniería política de gran peso para sobrevivir hasta marzo de 2022. Dependerá de cómo se canalice la fuerza popular desatada estos días. Sin embargo, persistirá en su empeño confiado en el apoyo del empresariado y las FFAA. Sólo le queda esperar que una parte de la elite política ligada a la Nueva Mayoría intente una jugada gatopardiana y le envíe un salvavidas, pero, el país no está para pirotecnia política. Por ahora.
Asamblea autoconvocada, primer paso
En el sindicato de tripulantes se efectuó la asamblea autoconvocada, jornada a la que asistieron estudiantes, trabajadores, pueblos originarios, líderes feministas, académicos y jóvenes profesionales, entre otros y otras participantes.
El objetivo fue constituir una instancia permanente de discusión y análisis, desde la cual se elabore una plataforma programática proveniente de las bases sociales que están participando en las protestas. La programación se subdividió en trabajo de comisiones y asamblea de resoluciones, acordando que el trabajo prosiga en una segunda sesión a realizarse el jueves 31.
Todas y todos coincidieron en hacer converger la presencia en la calle con la elaboración de políticas que articulen un poder real que se proyecte hacia la organización de una asamblea popular constituyente.
Si esta iniciativa logra desarrollarse, se transformará en la verdadera articulación popular de la región, ya que superará el carácter reivindicativo que mantienen otras articulaciones, compuestas por organizaciones sociales combativas, pero estructuradas en función economicista y que despliegan un sacrificado trabajo sólo destinado a cumplir tareas de corto alcance, en momentos en que se necesita responder a una crisis política, una fase mucho más compleja que la crisis social, de la cual precisamente proviene.
Es justamente el gobierno el que pretende reducir todo el levantamiento ciudadano de estos días, a una simple lista de petitorios sociales a los que desea responder utilizando los recursos estatales.
Ante ello, se necesita evolucionar a una etapa superior en que la ciudadanía debe construir su propio poder auto convocándose más allá de la institucionalidad que predomina y que favorece a los grupos dominantes, de lo contrario, los de siempre pactarán y todo se diluirá.
Chile se llena de presos políticos
La incapacidad del gobierno para entregar una respuesta a las masas, acrecienta las protestas y la represión se impone como única respuesta debido a su semi paralización. No obstante, los servicios de inteligencia trabajan a todo vapor mientras carabineros arrecia en la represión, la PDI se involucra en el orden público y los militares con el dedo con el gatillo están listos a intervenir. Todo un aparato contra el pueblo que marcha por las calles.
El subsecretario del interior Rodrigo Ubilla y la ministro Karla Rubilar, amenazan con que apresarán a todos quienes se manifiesten, según ellos violentamente, pasándolos a los tribunales para que sean juzgados y eventualmente condenados. Se trataría de reducir a quienes suponen como peligrosos y, a su vez dividir a los manifestantes entre buenos y malos e introducir el factor miedo. Sin recursos políticos, implantan el factor policial como el adecuado para resolver un problema estructural que se arrastra por varias décadas.
Ambos personeros anunciaron que al 28 de octubre serían más de 600 los presos políticos, escogidos entre los miles de prisioneros y prisioneras de esta semana. Ello se combina con las golpizas, balines al cuerpo, torturas, gases, atropellos y abusos sexuales, todos ellos confirmados por el Instituto Nacional de Derechos Humanos, INDH, que dirige el abogado Sergio Micco
.
El levantamiento ciudadano en contra del modelo político y económico neoliberal, aún tiene al gobierno a la defensiva, por lo que su peligrosidad aumenta al verse acorralado. De allí que los presos políticos aumenten. Hasta el momento, en el país, los detenidos por causas ideológicas no constituían una gran cantidad de personas, principalmente estaban recluidos dirigentes mapuche y algunos pocos jóvenes ácratas. Pero la magnitud de la protesta, aumentó considerablemente la cantidad de prisioneros por causas políticas.
¿Qué viene ahora? ¿Campos de concentración?
¿Abrirán de nuevo Pisagua?
Congresistas ¿de culpables a salvadores?
Los parlamentarios están tratando de salvarse. Pretenden ponerse a la cabeza del clamor ciudadano iniciando un sospechoso “proceso constituyente”. Así lo informaron El presidente del Senado Jaime Quintana (PPD), el presidente de la Cámara, Iván Flores (DC), junto al senador Felipe Harboe (PPD) y el diputado Matías Walker (DC).
Habrían acordado tramitar un proyecto que permitiría llamar a un plebiscito para una nueva constitución.
Los parlamentarios integrarían dos proyectos que se encuentran en la comisión de Constitución en la Cámara para reactivar la discusión. Luego pasaría al Senado, a más tardar a fines de noviembre para que este pueda despacharlo con rapidez para que durante diciembre se pueda convocar a un plebiscito.
Para ello, se requiere aprobar una reforma constitucional con los dos tercios de los diputados y senadores en ejercicio. Al final, señalan que el gobierno está invitado y si decide sumarse “bienvenido sea”.
Es evidente que los parlamentarios, cuya aprobación en conjunto no llega al 7% de la opinión pública, menos de la mitad del presidente Piñera, en vez de renunciar para comenzar a resolver la crisis política que sufre el país, deciden ponerse a la cabeza de algo que debieron efectuar hace 30 años atrás.
Esto se podría transformar en una maniobra sumamente peligrosa, ya que puede ser un salvavidas para el gobierno, el que con un mínimo de astucia política lograría iniciar un “diálogo” que le permitiese salir del aislamiento y justificar la fuerte represión que mantiene, sobre todo, contra los jóvenes, quienes deberán enfrentar una cacería que se extenderá por largo tiempo.
Las condiciones para una salida de este tipo serán mínimas sólo si se mantiene el actual nivel de la movilización social, la que aún conserva alta energía y convocatoria, nadie se atreve a diagnosticar si se encuentra en su óptimo estado, si va subiendo o ya comenzó a decaer.
El gobierno intenta hacer creer a la opinión pública que ya pasó todo y se inicia la reconstrucción. Le confiere el carácter de fenómeno sísmico a un verdadero levantamiento popular.




Comentarios
Publicar un comentario