Fuente: Boletín de la Jiménez
Intersindical de Trabajadores de Iquique
N° 31 Martes 26 de noviembre de 2019
Están dispuestos a todo
El núcleo duro se impone al interior del bloque en el poder debido a que el Acuerdo por la Paz no aseguró el final de las protestas.
Ya no les sirve la transversalidad y se preparan para una confrontación.
El ministro del Interior invitó a la Mesa de Unidad Social a conversar y aunque parece una apertura, es sólo un distractor, Blumel no tiene poder alguno.
Lo concreto reside en las palabras de Allamand. “Si no hay acuerdo la convención fracasa, no hay plebiscito ratificatorio y rige la Constitución”. Vale decir, se efectúan reformas dentro del modelo o no habrá cambios.
Los empresarios y un sector relevante de la Derecha, asumen que no hay espacio para una salida consensuada porque no se pueden satisfacer las numerosas demandas, pero, además, no quieren cambiar el carácter del Estado, tampoco aceptan el aumento de los impuestos ni el desvío de recursos fiscales que ellos utilizan para expandir sus negocios.
Pero, en el corto plazo, son incapaces de imponer sus políticas, por lo que implementan una estrategia de contención mientras acumulan fuerzas para generar su propia iniciativa y transformar el escenario abierto el 18 de octubre.
Piñera resultó un bluf, pero la jefatura del Estado es clave, por lo tanto permanecerá en el gobierno en la medida que se ciña a la estrategia general, cuyos lineamientos centrales son:
Así, dadas las cosas, todas las gestiones que han efectuado están insertas en este esquema, algunas son voladeros de luces como la agenda social.
La reunión con la Mesa de Unidad Social busca dividirla, mientras que la agenda contra la violencia, el despliegue militar o el fortalecimiento de carabineros con más personal y recursos, reforzado con asesoría extranjera, se insertan en lo medular del plan.
Nadie puede engañarse, el gobierno y los empresarios abordan el orden público como un problema político. En dicho contexto se ubica el proyecto de enviar los militares a proteger lugares estratégicos sin necesidad de acudir al Estado de excepción cuando el gobierno ya cuenta con atribuciones parecidas.
Es un tema con el cual se pretende comprometer políticamente a la oposición en la lucha contra la violencia política.
Esta semana será clave el avance de las negociaciones que concretará el negociado del 15 de noviembre. La Derecha defenderá las bases acordadas aquella madrugada, cuestión que le favorece.
De lograrse aquello, lo hasta ahora mostrado indica que la ciudadanía podría desconocer el acuerdo y radicalizar las manifestaciones, ya sea en este periodo o a contar de marzo próximo.
En cualquier caso, el empresariado cree que contará con la fuerza suficiente para definir la confrontación a su favor.
En la “oposición política”, la ausencia de objetivos unitarios, reordena en forma permanente la situación, inclusive al interior de los partidos.
El drama de las cúpulas es que no pueden representar al movimiento rebelde, por ello, la intermediación con el gobierno es débil o no existe, no son los conductores, sólo manifiestan un apoyo simbólico.
Pero a no engañarse, todos esperan sacar dividendos de una eventual debilidad de la protesta, unos para salvar el modelo, pero otros, para atrapar su conducción y posteriormente negociar la rebelión. Soñar cuesta nada.
La gente que protesta en las calles ni siquiera sabe que existe Cadem.
Es una de las tantas encuestadoras que sirven para que los analistas de derecha sostengan sus opiniones.
De dudosos estudios, constituye un aparato más de la élite, a la que retroalimenta tratando dar una seriedad a sus análisis. “Según señala la encuesta Cadem”, dicen algunos, como si fuese un oráculo, pero es otra estafa más del neoliberalismo.
En una extraña iniciativa, los integrantes del Bloque Sindical de la Mesa de Unidad Social, se reunirán con el ministro Blumel.
Los dirigentes aceptaron la invitación que les hizo el personero, señaló el presidente del colegio de profesores, Mario Aguilar, quien indicó que no irán a negociar.
Entonces, la duda que surge, es ¿A qué van? Señalan que entregarán las demandas sociales, para esperar luego una respuesta.
Resulta extraño que asistan sin ninguna condición, en especial sobre la dura represión, por lo que parece más una ayudita al gobierno que una sesión en que pondrán los puntos sobre las íes.
En el agro también se protesta, un grupo de organizaciones campesinas ha sostenido encuentros y movilizaciones en el marco de la rebelión social y ayer estuvieron en la Plaza de la dignidad.
En el primer encuentro que sostuvieron, destacaron:
Intersindical de Trabajadores de Iquique
N° 31 Martes 26 de noviembre de 2019
Están dispuestos a todo
El núcleo duro se impone al interior del bloque en el poder debido a que el Acuerdo por la Paz no aseguró el final de las protestas.
Ya no les sirve la transversalidad y se preparan para una confrontación.
El ministro del Interior invitó a la Mesa de Unidad Social a conversar y aunque parece una apertura, es sólo un distractor, Blumel no tiene poder alguno.
Lo concreto reside en las palabras de Allamand. “Si no hay acuerdo la convención fracasa, no hay plebiscito ratificatorio y rige la Constitución”. Vale decir, se efectúan reformas dentro del modelo o no habrá cambios.
Los empresarios y un sector relevante de la Derecha, asumen que no hay espacio para una salida consensuada porque no se pueden satisfacer las numerosas demandas, pero, además, no quieren cambiar el carácter del Estado, tampoco aceptan el aumento de los impuestos ni el desvío de recursos fiscales que ellos utilizan para expandir sus negocios.
Pero, en el corto plazo, son incapaces de imponer sus políticas, por lo que implementan una estrategia de contención mientras acumulan fuerzas para generar su propia iniciativa y transformar el escenario abierto el 18 de octubre.
Piñera resultó un bluf, pero la jefatura del Estado es clave, por lo tanto permanecerá en el gobierno en la medida que se ciña a la estrategia general, cuyos lineamientos centrales son:
- Política de contención.
- Política de división.
- Preparación de fuerza operativa.
- Punto de inflexión.
- La reconstrucción neoliberal.
Así, dadas las cosas, todas las gestiones que han efectuado están insertas en este esquema, algunas son voladeros de luces como la agenda social.
La reunión con la Mesa de Unidad Social busca dividirla, mientras que la agenda contra la violencia, el despliegue militar o el fortalecimiento de carabineros con más personal y recursos, reforzado con asesoría extranjera, se insertan en lo medular del plan.
Nadie puede engañarse, el gobierno y los empresarios abordan el orden público como un problema político. En dicho contexto se ubica el proyecto de enviar los militares a proteger lugares estratégicos sin necesidad de acudir al Estado de excepción cuando el gobierno ya cuenta con atribuciones parecidas.
Es un tema con el cual se pretende comprometer políticamente a la oposición en la lucha contra la violencia política.
Esta semana será clave el avance de las negociaciones que concretará el negociado del 15 de noviembre. La Derecha defenderá las bases acordadas aquella madrugada, cuestión que le favorece.
De lograrse aquello, lo hasta ahora mostrado indica que la ciudadanía podría desconocer el acuerdo y radicalizar las manifestaciones, ya sea en este periodo o a contar de marzo próximo.
En cualquier caso, el empresariado cree que contará con la fuerza suficiente para definir la confrontación a su favor.
En la “oposición política”, la ausencia de objetivos unitarios, reordena en forma permanente la situación, inclusive al interior de los partidos.
El drama de las cúpulas es que no pueden representar al movimiento rebelde, por ello, la intermediación con el gobierno es débil o no existe, no son los conductores, sólo manifiestan un apoyo simbólico.
Pero a no engañarse, todos esperan sacar dividendos de una eventual debilidad de la protesta, unos para salvar el modelo, pero otros, para atrapar su conducción y posteriormente negociar la rebelión. Soñar cuesta nada.
El rol de CADEM
La gente que protesta en las calles ni siquiera sabe que existe Cadem.
Es una de las tantas encuestadoras que sirven para que los analistas de derecha sostengan sus opiniones.
De dudosos estudios, constituye un aparato más de la élite, a la que retroalimenta tratando dar una seriedad a sus análisis. “Según señala la encuesta Cadem”, dicen algunos, como si fuese un oráculo, pero es otra estafa más del neoliberalismo.
Sindicalistas de la Mesa de Unidad Social se reunirán con ministro Blumel
Los dirigentes aceptaron la invitación que les hizo el personero, señaló el presidente del colegio de profesores, Mario Aguilar, quien indicó que no irán a negociar.
Entonces, la duda que surge, es ¿A qué van? Señalan que entregarán las demandas sociales, para esperar luego una respuesta.
Resulta extraño que asistan sin ninguna condición, en especial sobre la dura represión, por lo que parece más una ayudita al gobierno que una sesión en que pondrán los puntos sobre las íes.
Asociaciones campesinas en la lucha
En el agro también se protesta, un grupo de organizaciones campesinas ha sostenido encuentros y movilizaciones en el marco de la rebelión social y ayer estuvieron en la Plaza de la dignidad.
En el primer encuentro que sostuvieron, destacaron:
“Como organizaciones que representamos a la agricultura familiar campesina e indígena de este país, la que es responsable de alimentar la población de Chile y proteger la biodiversidad agrícola y alimentaria, queremos expresar nuestra visión y apoyo al levantamiento popular que hoy se manifiesta en todas las ciudades del país."
"Las y los campesinos, junto a las comunidades de los pueblos originarios, hemos sido sometidos a una guerra económica que busca que desaparezcamos como productores y nos convirtamos en mano de obra barata en el campo o la ciudad"
"Los apoyos de los programas gubernamentales, han aumentado nuestra dependencia y endeudamiento, nos ponen regulaciones y exigencias cada vez mayores que no contribuyen en su totalidad a elevar la calidad de nuestros productos, y si a aumentar su precio al consumidor”.
Adhieren las confederaciones UOC, La Voz del Campo, Nehuén, Ranquil, Conaproch, de Cooperativas Campesinas y las asociaciones Anamuri, Leftraru y de Turismo Rural.
Los socialistas en el banquillo
La funa al socialista, ex Mapu, José Miguel Insulza es el resultado de un fenómeno mayor y no es otra cosa que la pasada de cuenta que la gente le hace a quienes fueron los más entusiastas neoliberales desde 1989 a la fecha.
En entrevista concedida a un medio nacional día atrás, la senadora Isabel Allende reconocía que no iba a las marchas porque sabía que no era bienvenida.
A Marcelo Díaz se le escapó que está de acuerdo con la autonomía del Banco Central.
Y en La Tercera de ayer, otra joyita, el ex canciller PS, Juan Valdés Soublette, otro ex Mapu y uno de los que trajo de vuelta a Chile a Pinochet desde Londres, indicó que ”la violencia está destruyendo la movilización social”, frase como las usadas por la ministra Rubilar.
Los socialistas son responsables de la mantención y desarrollo del neoliberalismo durante los últimos 30 años, pero no escarmientan, hoy su presidente está buscando, junto a la Derecha, una salida negociada a la crisis, a espaldas del pueblo que protesta en las calles.
Asimismo, muchos de sus militantes tratan infructuosamente de justificar lo injustificable.
Triste ocaso para el partido de Allende.
Comentaristas deportivos encabezan la criminalización de las barras bravas
En el afán de dividir a los manifestantes entre buenos y malos, un sector que ha sido criminalizado es el de las barras del fútbol. Sorprendiendo a todo el país, estas agrupaciones demuestran alto compromiso participando activamente en la protesta social.
Sin embargo, con la suspensión del partido entre Iquique y Calera arreciaron los ataques demonizando a sus integrantes, ligándolos al narcotráfico y al vandalismo.
Al margen de la connotación clasista, ya que el consumo de cocaína es más alto en Las Condes y en los miembros de la farándula televisiva, se trata de alejar a los sectores medios de los populares.
A la vanguardia de los ataques están los comentaristas deportivos, quienes presionados por promotores y dueños de los medios, desean que se reanude el campeonato para asegurar sus ingresos, demostrando cero conciencia social.







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