Boletín de la Jiménez
Intersindical de Trabajadores de Iquique
N° 29 Viernes 22 de noviembre de 2019
Para el gobierno y los empresarios el negociado político del jueves 14 era la salida perfecta al constituirse un nuevo bloque que sostendría al gobierno e implementaría una solución consensuada por la élite mediante un plebiscito y, a la vez, permitiría implementar una agenda social que disminuiría el descontento y así, el país volvería a la paz y al desarrollo.
Sin embargo, algunas cosas no han resultado, entre otras cosas por:
Ante esto la pregunta es: ¿Quién asegura gobernabilidad los próximos meses?
Gran parte del empresariado asume que Piñera no funcionó y esperan ilusionados que las fuerzas armadas pongan orden, pera la interrogante está en el cómo podría un gobierno de facto responder a un país si el neoliberalismo ya no funciona.
¿De dónde sacarían los medios para satisfacer las múltiples demandas de un pueblo que ya dejó de creer?
Intersindical de Trabajadores de Iquique
N° 29 Viernes 22 de noviembre de 2019
La inviabilidad de la salida cocinada
Bajo el modelo neoliberal no hay posibilidad de responder a la crisis. La inexistencia de un proyecto alternativo, así como la incapacidad de la élite política, alargarán inexorablemente la grave situación social y política que sufre el país.Para el gobierno y los empresarios el negociado político del jueves 14 era la salida perfecta al constituirse un nuevo bloque que sostendría al gobierno e implementaría una solución consensuada por la élite mediante un plebiscito y, a la vez, permitiría implementar una agenda social que disminuiría el descontento y así, el país volvería a la paz y al desarrollo.
Sin embargo, algunas cosas no han resultado, entre otras cosas por:
- La crisis es estructural y no tiene solución bajo el neoliberalismo y la tesis empresarial que busca ganar tiempo para calmar la agitación y así conservar el modelo de acumulación de riquezas, es una fantasía que no resiste análisis.
- Si mantener el neoliberalismo es una tesis inviable, se pone a la orden del día la construcción de un proyecto alternativo, cuestión de la que nadie, hasta el momento, se hace cargo, aunque los trazos de dicha propuesta están en lo que señala la gente en las calles.
- El gobierno y el Estado no tienen capacidad para dar respuesta a la crisis que no sea la contención, los militares podrían hacerse cargo de la situación, pero el problema no es el orden público, la gran dificultad reside en que el “ladrillo” elaborado por los Chicagos Boys, ya no es viable.
- La cruenta alternativa de 1973 era un eje dual, uno fue el exterminio de la izquierda, pero era para asegurar la otra parte, la aplicación del programa sistematizado en el “ladrillo”. Igualmente, en 1989, la Concertación negoció su ascenso al poder asegurando a los empresarios la paz social para seguir aplicando el programa condensado en el “ladrillo”. Los grupos económicos aceptaron dicha salida y financiaron a los partidos que se desenvolvían bajo tal lógica, la táctica “avanzar en la medida de lo posible” los tranquilizaba.
- Suponer que el empresariado y la Derecha van a permitir que se instale en el país un modelo alternativo es una ficción, pero si así fuera, ese modelo no existe. De allí, el monumental error del Frente Amplio, al incorporarse a una negociación aceptando la mantención de un modelo político y económico inviable y, principalmente, sin tener una propuesta de sociedad alternativa.
- La incapacidad del gobierno para asegurar estabilidad, no favorece la salida negociada intra modelo como la cocinada el jueves 14 de noviembre. Eso hizo que personeros derechistas den una interpretación distinta al acuerdo, así como un grupo empresarial revivió a José Kast alentándolo a que inscribiera su partido y bregara para desplazar a la UDI, partido que hoy no les sirve.
Ante esto la pregunta es: ¿Quién asegura gobernabilidad los próximos meses?
Gran parte del empresariado asume que Piñera no funcionó y esperan ilusionados que las fuerzas armadas pongan orden, pera la interrogante está en el cómo podría un gobierno de facto responder a un país si el neoliberalismo ya no funciona.
¿De dónde sacarían los medios para satisfacer las múltiples demandas de un pueblo que ya dejó de creer?
Otra tontera: la cocinilla que duró horas
Otra vez, a medianoche, se cocinó un nuevo acuerdo, ahora fue en el Senado, y consistió en aprobar miserables aumentos de pensiones, los que no tendrán incidencia en la vida de las y los jubilados.
Un mini chorreo cuyo fin es más político, ya que intenta mostrar el avance del nuevo bloque neoliberal.
Sin embargo, en la Cámara surgieron voces en contra al interior de los propios diputados integrantes de la nueva coalición que sostiene a Piñera.
Médicos se sienten utilizados por industria farmacéutica
La presidenta nacional del colegio médico, Izkia Siches, señaló que la industria farmacéutica “ha utilizado a nuestros médicos” para debilitar la Ley de Fármacos II, asumiendo que los medicamentos bioequivalentes son malos.
Declaraciones que Siches expresa como un mea culpa tardío, ya que nadie duda de la complicidad de la mayoría de los médicos con empresas productoras de remedios, realidad de la cual sólo han salido perjudicados los pacientes más vulnerables.
Igual situación sucede con los exámenes, ya que no es novedad la concomitancia de los médicos con determinados laboratorios.
¿Un nuevo PPD para participar en el acuerdo cocinado?
La realización de un plebiscito en abril y una eventual elección de delegados a la convención constitucional a fines del próximo año, ha abierto el apetito a los de siempre.
Están arrimándose candidatos y candidatas, la gran mayoría ex concertacionistas, buscando ingenuos entre el pueblo autoconvocado para erigirse como sus representantes.
La idea central es la fundación de un nuevo partido que participe en el plebiscito y las elecciones.
El único problema es saber si, con la actual radicalidad de las masas, llegamos a abril y si hay elecciones a fines del 2020.
Es imperativo articular a los autoconvocados
Además, proponer un programa mínimo
Ya no es un misterio la forma en que se cocinó el Acuerdo de Paz, que no es sólo en cómo se concertó la elite política de nuestro país, para generar un proceso constituyente -con su lenguaje, porcentajes y fracciones- en definitiva, un diseño acorde a sus intereses de clase, que a lo largo de 200 años de historia de Chile le ha permitido usufructuar de los recursos y fuerza de trabajo de sus conciudadanos.
No obstante, lo que vemos de este estallido social, que ha provocado una crisis política y reforzado, a su vez, la deslegitimación de las instituciones de la sociedad, donde precisamente se perpetua y se vitaliza el modelo neoliberal, es que la ciudadanía dice “ya no más”.
Es un “no más” de la lucha de clases sociales, un sector siempre desprotegido, sin identidad y subyugado; la otra, fuerte desde su origen, con excelente capital cultural y sus retoños destinados a ser dirigentes. Por lo tanto, los dominados tienen como objetivo imperativo articular un programa mínimo que sea la base de la nueva carta magna, que no sea de forma peticionista, que genere deliberación y un mandato en el caso que se prefiera por un sistema representativo, sin embargo, se ha interpretado por las manifestaciones que ya no que quiere representación.
También repensar el carácter del Estado. Es importante que reflexione la ciudadanía; ejemplos hay a montones.
Lo cierto es que tenemos uno de carácter central unitario, que no hace más que fortalecer la centralización de las decisiones administrativas y estratégicas en nuestro país.
Igualmente, repensar el nuevo ordenamiento político de nuestro país, es decir con decisiones administrativas-estratégicas centrales o que cada región decida y administre sus propios recursos, una especie de ordenamiento federal.
Hay un abanico extenso donde el pueblo puede -echar mano- para poder imaginarse y plasmar un nuevo Chile, pero es necesario que se efectúe lo más pronto posible así, contraponemos lo que la clase dirigente propone en este Acuerdo por la Paz, bajo cuatro paredes y entre gallos y medianoche.
Rodrigo Faúndez Parrado.




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