Pueblo autoconvocado versus el Estado
Fuente: Boletín de la Jiménez
Intersindical de Trabajadores de Iquique
N° 21 - Extraordinario Viernes 8 de noviembre de 2019
El Gobierno, el Parlamento, las Fuerzas Armadas y los Municipios se están alineando para una salida pactada que favorecerá a Piñera.
Es evidente que la energía del levantamiento social es altísima y las dificultades del ejecutivo aumentan por su aislamiento y la incapacidad para encontrar una salida negociada a la crisis mediante la construcción de un bloque político que defienda el modelo.
Sin embargo, esto no significa que los empresarios y Piñera carezcan de una estrategia, por el contrario, es la “oposición” la que adolece de objetivos debido a que, desconocida como interlocutor por las masas levantadas, no tiene poder alguno que no sea negociar sus votos en el Parlamento.
El gobierno y el empresariado están luchando por su sobrevivencia como opción política y en el caso específico de Piñera, por llegar hasta marzo de 2022.
Para ello, intentan utilizar al máximo el poder del Estado para construir una alianza que estabilice su mandato, en dicho sentido, el principal aparato que necesitan es el represivo, léase Carabineros y Fuerzas Armadas. Combatirán con toda su fuerza a lo que denominan “agitación callejera” y no le darán tregua al pueblo insurrecto.
Un segundo elemento es la utilización del Parlamento y aquí aparece la primera coincidencia, ya que tanto gobierno como “oposición” consideran estratégico que continúe funcionando y, actualmente, es el único lugar establecido como centro de diálogo entre ambos, de allí la fiebre por tramitar leyes que no tendrán efecto alguno ante una crisis provocada por elementos estructurales.
Pero a los parlamentarios no les importa, juegan a que funcionan tramitando proyectos y de paso cobran suculentos sueldos mientras la gente vive enrabiada en las calles.
Un tercer factor, es el uso de los municipios para domesticar a la ciudadanía. Para ello, varios alcaldes propician cabildos, buscando enrielar a las instancias autoconvocadas. Inclusive preparan una consulta “transversal” sobre cuestiones que todos ya saben.
Ello coincide con los apetitos de aquellos que pretenden la reelección. Para ello se prestan ediles de todos los colores políticos.
Al frente está el pueblo trabajador autoconvocado que no reconoce a cúpulas ni a burocracias como tampoco a partidos tradicionales que intentan representarlo.
Es evidente que su mayor riqueza es la espontaneidad autodirigida políticamente, categoría difícil de absorber por los ortodoxos de izquierda, ya que acostumbrados al esquema comando-ejecución, no conciben que el pueblo esté más adelante que los tradicionales “partidos obreros” y que, además, no necesite ser iluminado por sus dirigentes, todo lo contrario la masa puede conducirlos.
El pueblo trabajador autoconvocado es el nuevo sujeto, por ello no avanzan, quienes actúan bajo un diseño tradicional reivindicativo frente a un verdadero conato de revolución social.
Si el pueblo trabajador autoconvocado es el nuevo sujeto surgido en una crisis estructural, es evidente que en algún momento construirá su propia expresión política y surgirán nuevos partidos.
Pero ello dependerá del desenlace de la actual crisis. Si Piñera logra mantenerse en el poder y construir con los partidos tradicionales una salida consensuada cuya base es el aparato de Estado, habrá un momentáneo retroceso, que será superado, ya que nuevamente el pueblo se auto convocará aplicando las enseñanzas aprendidas en estos días y desplegará todo su potencial para desterrar el neoliberalismo.
Es importante destacar este aspecto debido a que una eventual nueva constitución no es pensable sin que conciba al nuevo Estado como un ente de carácter plurinacional.
Por ello, la asamblea constituyente futura no puede instituirse como un instrumento excluyente, por el contrario, debe reconocer a los pueblos originarios como naciones que pueden participar con pleno derecho y auto representándose.
Asimismo, esta inclusión no es una concesión que se esté haciendo desde la “chilenidad”, todo lo contrario, durante las últimas décadas los pueblos originarios, en especial el mapuche, han luchado heroicamente defendiendo sus reivindicaciones ancestrales, lo que les ha costado numerosos mártires.
Imposible concebir la lucha del pueblo chileno sin ellos.
Fuente: Boletín de la Jiménez
Intersindical de Trabajadores de Iquique
N° 21 - Extraordinario Viernes 8 de noviembre de 2019
El Gobierno, el Parlamento, las Fuerzas Armadas y los Municipios se están alineando para una salida pactada que favorecerá a Piñera.Es evidente que la energía del levantamiento social es altísima y las dificultades del ejecutivo aumentan por su aislamiento y la incapacidad para encontrar una salida negociada a la crisis mediante la construcción de un bloque político que defienda el modelo.
Sin embargo, esto no significa que los empresarios y Piñera carezcan de una estrategia, por el contrario, es la “oposición” la que adolece de objetivos debido a que, desconocida como interlocutor por las masas levantadas, no tiene poder alguno que no sea negociar sus votos en el Parlamento.
El gobierno y el empresariado están luchando por su sobrevivencia como opción política y en el caso específico de Piñera, por llegar hasta marzo de 2022.
Para ello, intentan utilizar al máximo el poder del Estado para construir una alianza que estabilice su mandato, en dicho sentido, el principal aparato que necesitan es el represivo, léase Carabineros y Fuerzas Armadas. Combatirán con toda su fuerza a lo que denominan “agitación callejera” y no le darán tregua al pueblo insurrecto.
Un segundo elemento es la utilización del Parlamento y aquí aparece la primera coincidencia, ya que tanto gobierno como “oposición” consideran estratégico que continúe funcionando y, actualmente, es el único lugar establecido como centro de diálogo entre ambos, de allí la fiebre por tramitar leyes que no tendrán efecto alguno ante una crisis provocada por elementos estructurales.
Pero a los parlamentarios no les importa, juegan a que funcionan tramitando proyectos y de paso cobran suculentos sueldos mientras la gente vive enrabiada en las calles.
Un tercer factor, es el uso de los municipios para domesticar a la ciudadanía. Para ello, varios alcaldes propician cabildos, buscando enrielar a las instancias autoconvocadas. Inclusive preparan una consulta “transversal” sobre cuestiones que todos ya saben.
Ello coincide con los apetitos de aquellos que pretenden la reelección. Para ello se prestan ediles de todos los colores políticos.
Al frente está el pueblo trabajador autoconvocado que no reconoce a cúpulas ni a burocracias como tampoco a partidos tradicionales que intentan representarlo.
Es evidente que su mayor riqueza es la espontaneidad autodirigida políticamente, categoría difícil de absorber por los ortodoxos de izquierda, ya que acostumbrados al esquema comando-ejecución, no conciben que el pueblo esté más adelante que los tradicionales “partidos obreros” y que, además, no necesite ser iluminado por sus dirigentes, todo lo contrario la masa puede conducirlos.
El pueblo trabajador autoconvocado es el nuevo sujeto, por ello no avanzan, quienes actúan bajo un diseño tradicional reivindicativo frente a un verdadero conato de revolución social.
Si el pueblo trabajador autoconvocado es el nuevo sujeto surgido en una crisis estructural, es evidente que en algún momento construirá su propia expresión política y surgirán nuevos partidos.
Pero ello dependerá del desenlace de la actual crisis. Si Piñera logra mantenerse en el poder y construir con los partidos tradicionales una salida consensuada cuya base es el aparato de Estado, habrá un momentáneo retroceso, que será superado, ya que nuevamente el pueblo se auto convocará aplicando las enseñanzas aprendidas en estos días y desplegará todo su potencial para desterrar el neoliberalismo.
La Asamblea Constituyente debe ser plurinacional
Muchos hablan de impulsar una Asamblea Constituyente, pero casi nadie se refiere a que esta debe ser plurinacional.Es importante destacar este aspecto debido a que una eventual nueva constitución no es pensable sin que conciba al nuevo Estado como un ente de carácter plurinacional.
Por ello, la asamblea constituyente futura no puede instituirse como un instrumento excluyente, por el contrario, debe reconocer a los pueblos originarios como naciones que pueden participar con pleno derecho y auto representándose.
Asimismo, esta inclusión no es una concesión que se esté haciendo desde la “chilenidad”, todo lo contrario, durante las últimas décadas los pueblos originarios, en especial el mapuche, han luchado heroicamente defendiendo sus reivindicaciones ancestrales, lo que les ha costado numerosos mártires.
Imposible concebir la lucha del pueblo chileno sin ellos.
La realidad es la realidad: hay tres tipos de Cabildos
La movilización ciudadana ha generado una politización de la sociedad chilena, pero la gente no acepta los partidos políticos tradicionales, ya que considera a todos, sean de derecha o izquierda, como los causantes del extraordinario deterioro de la calidad de vida de los habitantes del país.
Irrumpió un nuevo cuadro que fija la soberanía en la base social, ya que la comunidad de nuevo comenzó a actuar políticamente, toda vez que la solución a la crisis que atraviesa la sociedad chilena pasa por el Estado, pero este intercambio de visiones y acuerdos, se genera en forma autónoma, sin las mediaciones acostumbradas que le daban gran poder al representante político.
Esto se manifiesta en un conjunto de iniciativas que están surgiendo, entre ella, los cabildos.
Su irrupción responde a una necesidad por participar de la ciudadanía en los asuntos que le competen, de allí que hayan surgido diversos tipos de cabildos, aunque sobresalen tres especies:
1. Los cabildos del gobierno y las municipalidades que buscan generar una direccionalidad desde el Estado y, por tanto, su propósito es recoger opiniones que servirán como insumos a políticas focales, pero su gran objetivo es desmovilizar a la gente retrotrayéndolas a la pasividad.
2. Los cabildos pauteados desde las alturas burocráticas, que se reducen a una metodología central y no da espacio para la creatividad de las bases. Es el caso de la Mesa de Unidad Social, que inclusive editó un instructivo indicando que se les debe enviar las resoluciones y los nombres de los asistentes. En Santiago la mesa nacional sistematizaría los acuerdos, aunque no indica el por qué debe hacerlo.
3. Los cabildos autoconvocados por las bases sociales, que elaboran su propia metodología, funcionan de manera permanente, buscan una nueva articulación política y comienzan a relacionarse con sus iguales en la perspectiva de constituir una asamblea comunal plurinacional.
Deberían transformarse en el eje de un poder de decisión alternativo. Es un despliegue de decisiones desde abajo hacia arriba, en un proceso inédito, ágil, creativo y de amplia participación.
La ofensiva represiva de Piñera sólo busca cubrir su aislamiento
Demostrando una incapacidad descomunal para el manejo de crisis, el gobierno anunció la instalación de una agenda de seguridad que perseguiría mantener el orden público y resguardar la seguridad ciudadana. Igualmente, convocó a una reunión del Consejo de Seguridad Nacional, CONSENA, entidad asesora del presidente de la república cuando se presume que la seguridad nacional se encuentra en peligro, supuestamente por la amenaza de un enemigo externo.
Esta vez, se acude a la conducta típica de la Derecha que cataloga como enemigo interno a su propio pueblo.
El Consejo de Seguridad Nacional, creado en la Dictadura, lo compone el Jefe del Estado y es integrado además por los presidentes del Senado, la Cámara de Diputados y la Corte Suprema.
A los que se suman los comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas, el General Director de Carabineros y el Contralor General de la República.
Además, pueden acudir como invitados, personeros del gobierno como los ministros de Interior, de Defensa u otros.
¿Qué persigue Piñera con esta citación?
Solamente dar una muestra de autoridad y demostración de los instrumentos que utilizará frente a la creciente demanda para que renuncie, cuestión que sólo puede darse a través de las manifestaciones de desobediencia civil. En específico, es la respuesta ante la eventual huelga general exigiendo su salida.
Además, Piñera intenta estructurar los aparatos del Estado tras su figura buscando mostrar autoridad frente a sus seguidores, ya que una parte de sus adherentes está alineándose con la ultraderecha, sector que comienza a manifestarse en la calle con conductas para fascistas, arriesgando un inmanejable enfrentamiento entre civiles.
Empero, es imposible que el gobierno exhiba la citación al COSENA como golpe de autoridad, más bien, es una muestra de debilidad ante el estallido social que hasta el momento lo tiene arrinconado.



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