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¿Cuál es la salida?

Fuente: Boletín Nº 14 Intersindical de Trabajadores de Iquique
Domingo 20 de octubre de 2019


¿Cuál es la salida?

- Que renuncie el presidente Piñera
- Que renuncien las y los parlamentarios y se cierre el congreso
- Que asuma la presidencia de la república el Presidente de la Corte Suprema.
- Que se constituya un gobierno de transición.
- Que se reviertan y congelen todas las alzas del año 2019
- Que se convoque a una Asamblea Constituyente.
- Nueva Constitución.
- Elecciones Generales.



La crisis se generalizó y no hay salida intermedia

La crisis político-social del país llegó a un punto en que no hay salidas intermedias, se debe iniciar un cambio profundo o, de lo contrario, la situación se agudizará aumentando el grado de las protestas y el país continuará en la espiral de enfrentamientos.

Los grupos políticos y sociales que han gobernado Chile desde 1973, deben asumir que el modelo político y económico neoliberal que implantó la Dictadura y administraron la Concertación-Nueva Mayoría y la Derecha, fracasó de manera rotunda sumiendo al país en un desastre.

El abuso, la desigualdad, la corrupción, la hipocresía y, ahora, la represión, ya no pueden sostenerse.
La posibilidad de una salida consensuada sólo tiene alguna posibilidad si renuncia el presidente de la república y se cierra el congreso. Los parlamentarios de todos los colores políticos no pueden hacerse los desentendidos y sostener que no son responsables de la crisis.

Debe asumir la presidencia de la república el presidente de la Corte Suprema.

Debe constituirse un gobierno de transición compuesto por personas que den garantías a la mayoría del pueblo chileno y que no hayan estado comprometidas con la Dictadura ni con los gobiernos posteriores.

Pensar que puede existir una salida cruenta es un absurdo y un crimen de lesa humanidad.

Pensar que el país puede sostenerse porque los militares saldrán a la calle es otro irrazonable argumento, ya que en 1988 hubo una salida democrática, precisamente porque la presencia de las fuerzas armadas en el poder, no podía asegurar el desarrollo pacífico del país. La solución es política no militar.

Pensar que se puede generar una solución sobre la base del consenso de quienes han gobernado desde 1990 a la fecha, es irracional y, aunque puede tener aceptación momentánea, será inviable en el mediano plazo.

Aquí fracasó toda la elite política, nadie puede atribuirse ni la representación ni la conducción del pueblo que protesta. Mucho menos del grupo de adolescentes estudiantes que inició la evasión.

Es hora de que todos y todas reflexionemos en medio de la legítima lucha por nuestros derechos, para que esta no sea mañosamente arrebatada y los de siempre salgan bien parados sobre los hombros del pueblo que protesta.

Es una ilusión pensar que la rebelión social que está en marcha es un fenómeno transitorio y que luego el país funcionará de la manera en que lo ha hecho hasta el pasado viernes.

Por ello, no se puede detener la legítima protesta, todo lo contrario, debe aumentar el grado de movilización y todos y todas, mientras luchamos por nuestros derechos, debemos analizar la salida a la crisis. Nadie es dueño de la protesta y el país ya no puede volver a existir tal como lo hizo hasta antes del lunes 14 de octubre.


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