Fuente: Boletín de la Jiménez
Intersindical de Trabajadores de Iquique
N° 25 - Viernes 15 de noviembre de 2019
La tarea principal
Intersindical de Trabajadores de Iquique
N° 25 - Viernes 15 de noviembre de 2019
El acuerdo de madrugada, mientras la gente dormía, selló una burda maniobra para salvar el modelo y la institucionalidad neoliberal.
A la vez, muestra la incapacidad de la conducción “por arriba” de la protesta.
Sólo el pueblo autoconvocado pondrá freno a la traición que pretende imponerse.
El arreglín de anoche debe verse desde dos dimensiones: la primera, demuestra el retroceso de quienes defienden a ultranza el modelo, los que ya no pueden sostener la constitución pinochetista ni permitir la redacción de una nueva a espaldas del pueblo.
La segunda, es el éxito del gobierno para imponer un escenario favorable que le permita ganar tiempo y lograr que los cambios sean pequeños y le permitan mantener el modelo neoliberal.
En nuestra edición anterior señalamos que Piñera y los empresarios: “retroceden y ceden la iniciativa a un nuevo bloque que intentan construir con RN y la DC como eje, adjuntándole el PS, PPD, PR y sectores vacilantes del Frente Amplio. Los comunistas están considerados sólo para una segunda etapa y deberán aprobar lo acordado. La Mesa de Unidad Social no les interesa”.
O sea, el gobierno cedió para reconstruir un nuevo bloque y, tanto la UDI y Kast por la derecha como el PC y sus aliados, pueden participar de sus acuerdos sólo si están dispuestos a acatarlos sin condiciones.
Los muertos, heridos, jóvenes sin ojos y nuevos presos políticos, estuvieron ausentes, a la élite no les interesa.
La situación concreta indica que se abrió un nuevo periodo de la lucha política caracterizada por:
- Imposibilidad de la clase dominante para mantener el proyecto neoliberal, debiendo actuar en su conjunto en términos defensivos para “chutear” hacia adelante la crisis
- Imposibilidad de los sectores populares para lograr un avance máximo, sin embargo, se logró provocar un cambio en la situación política.
- Se abre un escenario en disputa, de años, y el pueblo autoconvocado sólo puede triunfar, si transforma en fuerza política organizada su potencial de lucha en la calle.
- El gobierno y los empresarios lograron construir un bloque que le permite superar, en parte, el vacío de poder y utiliza al congreso como articulador, sin embargo, su gran problema es la legitimidad y su desconexión con las masas autoconvocadas.
- El escenario internacional no favorece a Piñera, toda vez que terminó aliándose al Estado Profundo que en Chile representan Frei, Lagos y Bachelet.
- La situación está abierta y la lucha entre clase dominante y dominados tenderá a profundizarse.
El declive del Frente Amplio
La presencia de una parte del liderazgo del Frente Amplio en la componenda de medianoche no es una novedad. Es la línea política errática que ha mantenido desde que nació.
Pero lo sucedido anoche indica que, como mínimo:
- Sufrió un golpe en su legitimidad
- Demostró que no tiene proyecto de sociedad
- Se incorporó al duopolio y no llegó a renovar la política
- Arriesga divisiones internas
- La inexperiencia política le pasó la cuenta
Además, al respaldar el acuerdo, parte del Frente Amplio llevará la división al interior de los movimientos sociales en los que tiene presencia y arriesga una confrontación fratricida que desatará el júbilo de Piñera, la Derecha y los empresarios, los verdaderos enemigos del pueblo.
Ante este verdadero torpedo a la línea de flotación que se auto infligió una parte de la dirección del FA, y ratificado por su ex abanderada presidencial, Beatriz Sánchez, quien señaló en twitter “esto lo ganó la gente” (???), sus opciones para erigirse como la agrupación “renovadora de la política”, disminuyeron ostensiblemente.
La tarea principal
Transformar la potencia de la lucha callejera en fuerza política organizada
El nuevo escenario abierto por la movilización popular durará años y el triunfo del pueblo, por primera vez en décadas, depende sólo de la fuerza política que logre construir.
El acuerdo de medianoche es una muestra de debilidad de los sectores dominantes, pero nadie puede señalar que están vencidos, ni mucho menos, es un intento por reconstruirse y aceptar aquello que evitaron durante muchos años, el colapso del modelo neoliberal.
Sin embargo, como la fiera herida, trata de luchar hasta el final y es en esa dimensión que deben analizarse los puntos acordados en el Congreso.
Tres factores políticos son los medulares:
- Aleja de la presidencia de la república el centro de la crisis, la forma en que, sus compañeros de coalición, boicotearon la acusación constitucional a Piñera, a la diputada Pamela Jiles, es un ejemplo decidor.
- Construye un consenso para ganar tiempo tal como hacen los boxeadores apabullados por un rival en las cuerdas.
- Introduce un factor que le permitirá al nuevo bloque dominante, neutralizar institucionalmente toda posibilidad de cambio estructural al modelo político. Sin embargo, esta salida traicionera para la mayoría del pueblo, era una obvia posibilidad de la élite política.
La Moneda anunció hace días que ese era su opción, a nadie nos puede sorprender. Lo concreto es que Piñera fue incapaz de establecer su propio camino y se ve obligado a transitar en uno ajeno y es al interior de esa vía en donde pretende escamotear la voluntad popular.
El pueblo trabajador autoconvocado debe elevar el nivel y transformarse en articulación efectiva, no teniendo otro camino que la estructuración de una fuerza política organizada.
¿Qué significa esto? Que debemos articularnos en los territorios construyendo un poder alternativo, ya sea en cabildos o asambleas, aplicando la soberanía popular, construyendo la plataforma programática que se sustente en la sociedad que todos y todas deseamos y desde allí confrontar a los poderes estatales.
Si la lucha callejera arrinconó al gobierno y lo obligó a retroceder, con la fuerza organizada se podrá neutralizar el intento de una salida gatopardiana. Depende de todas y todos, de nadie más.
La consulta municipal: ¿maniobra o ingenuidad política?
La Asociación de Municipalidades suspendió la consulta que estaba organizando para el 7 de diciembre.
A estas alturas, aquella gestión aparece como una de las cosa más raras vistas durante la crisis que vive el país.
Quedan dos opciones, o era una maniobra política de la Derecha, mayoritaria en la Asociación de Municipalidades destinada a descomprimir el asedio a La Moneda.
O bien, fue la exhibición de una ingenuidad política de quienes creyeron que tenían algún poder de incidir en la coyuntura, mediante la empatía con las masas que exigen una nueva constitución.
Pero, el principal problema fue algo elemental, el manejo de los tiempos políticos.
El 7 de diciembre estaba muy lejano, el país no resistía llegar a esa fecha sin un cambio.



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